Un trabajador recibirá más de 1.300 euros por la lectura de sus chats en Yahoo Messenger

Hace exactamente una semana –concretamente, el pasado 5 de septiembre– la Gran Sala del Tribunal Europeo de Derechos Humanos amparó a un ingeniero de ventas en Rumanía tras ser despedido por tener conversaciones privadas desde el ordenador de la empresa para la que trabajaba.

Para entender bien la historia, tenemos que remontarnos al año 2004. En esa fecha, Bogdan Mihai Barbulescu, de 36 años, entraba a formar parte de la plantilla de una organización privada que le despediría tres años más tarde por “no cumplir con las normas de la empresa”.

Todo empezó cuando la empresa pidió a este ingeniero que se abriera una cuenta de Yahoo Messenger para responder a los clientes, algo que él hizo y utilizó para fines profesionales y personales. Tras una semana observando su cuenta, la compañía decidió prescindir de sus servicios por “infringir el reglamento interior de la empresa”, el cual prohibía el uso de esta herramienta para uso privado.

Mihai Barbulescu acudió a los tribunales rumanos por violación de su derecho a la correspondencia, pero estos le dieron la razón a la organización. Todo cambió el pasado 5 de septiembre, cuando una sentencia europea –contra la que no cabe recurso– dictaminó que los tribunales rumanos “no verificaron si el demandante había sido avisado con antelación de la posibilidad de vigilar sus comunicaciones ni las consecuencias de esta supervisión”.

El fallo concluye, por 11 votos contra 6, que las autoridades rumanas “no alcanzaron un equilibrio entre los intereses en juego” y “no salvaguardaron correctamente el derecho de privacidad del demandante”, protegido por el artículo 8 del Convenio Europeo de Derechos Humanos.

Rumanía debe abonar al ex-empleado de la compañía 1.365 euros, en un plazo de tres meses, por gastos y honorarios del trabajo.

En el caso español, la normativa requiere que antes de acceder al equipo de un trabajador este ha de ser previamente informado. Además, la inspección tiene que estar justificada.

El Reglamento y las formas de obtener el consentimiento

El consentimiento es uno de los principales cambios del Reglamento General de Protección de Datos que amplía los derechos para el ciudadano y le da gran poder de decisión en el tratamiento de sus datos personales.

En general, las empresas que quieran recoger información personal de usuarios o empleados necesitarán el consentimiento de los interesados “de manera voluntaria, libre, específica, informada e inequívoca”. Por otro lado, si se trata de legitimitar datos sensibles o protegidos se tendrá que obtener el consentimiento explícito.

>> Para obtener más información sobre el derecho al consentimiento haz clic aquí

>> Para conocer las modificaciones del consentimiento en menores haz clic aquí

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