Los peligros de los juguetes conectados a internet

Abrir regalos es algo mágico en muchos momentos de nuestra vida, especialmente cuando eres pequeñ@. Cumpleaños, comuniones, Papa Noel, Reyes Magos… en todas estas ocasiones, desenvolver un regalo nos llena de felicidad. Sin embargo, hay uno preferido por todos los niñ@s: los juguetes.

Si echamos la vista atrás, muchos de nosotros recordaremos cómo los juegos de mesas reunían a pequeños y mayores alrededor de la mesa. Aunque (por suerte) esto sigue existiendo, los dispositivos tecnológicos ocupan cada vez más las listas de deseos frente a los juguetes tradicionales.

El llamado Internet de las Cosas (IoT, por sus siglas en inglés, Internet of Things) ha revolucionado la industria del juguete. Seguramente habrás oído hablar de este concepto, pero conviene recordar que IoT no es más que la relación entre objetos y personas, e incluso entre varios objetos a través de la red.

A los más peques ya no les vale con un simple muñeco, ahora la gran mayoría quiere uno que, por ejemplo, reconozca tu voz. Esta nueva tecnología supone un gran desafío para los fabricantes de juguetes, ya que a las habituales preocupaciones de seguridad, como el tamaño de las piezas para evitar riesgos de asfixia, se suma la seguridad informática.

Recientemente, la agencia francesa de protección de datos ha informado que la popular muñeca My Friend Cayla no cuenta con las suficientes medidas de privacidad. Cayla es capaz de detectar la voz del niñ@ y enviarla al teléfono móvil del padre, madre o tutor, lo que hasta aquí no supone ningún problema.

La vulnerabilidad aparece cuando cualquier persona situada a menos de 9 metros de la muñeca puede conectar su móvil –vía Bluetoth– con ella, sin necesidad de obtener ningún consentimiento. Quien empareje su dispositivo con Cayla, podrá comunicarse con el menor a través de un micrófono instalado en el juguete.

Este caso fue uno de los casos más polémicos en 2017, especialmente cuando Alemania la retiró del mercado por considerarla un peligro para la seguridad de los más pequeños, pero no ha sido el único. En noviembre del mismo año, la revista británica dedicada al consumidor Which? encontró fallos informáticos en los juguetes Furby Connect, i-Que Intelligent Robot, Toy-Fi Teddy y CloudPets.

A través de un comunicado de prensa, la revista señaló que “su conexión Bluetooth no es segura”. El hacker contratado para detectar irregularidades no necesitó ninguna contraseña, código PIN o autenticación para acceder al software de los juguetes.

Lo cierto es que, con la aplicación directa del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD) a partir del próximo 25 de mayo de 2018, todas las casas de juguetes deben prestar especial atención a estas cuestiones si no quieren incurrir en las altas multas que el RGPD trae consigo.

>> Descubre la nueva normativa de protección de datos

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.