El comportamiento de los menores de edad en Internet

Con los regalos de Papá Noel y Reyes ya en casa, el hogar se llena poco a poco de productos tecnológicos: relojes y pulseras inteligentes, juguetes conectados a internet y –cómo no– los ya imprescindibles móviles y tabletas.

Un estudio de Common Sense Media –la organización independiente que ayuda a los padres a educar a sus hijos en el buen uso de la red– indica que, mientras en 2013 los niños de ocho años hacían uso de su móvil durante aproximadamente 15 minutos, en 2017 esta cantidad ha aumentado hasta 48 minutos.

Ante esta nueva realidad, son muchos los padres que se cuestionan si sus hij@s están demasiado tiempo frente a sus pantallas y, sobre todo, si el uso que hacen de internet es adecuado. Pero, ¿se pueden trasladar los aprendizajes de la vida real a su vida online? La respuesta es: muchos sí. A continuación, algunos ejemplos:

Uso de los recursos ya disponibles

Firewalls, software de monitorización, navegadores adecuados para niños… son muchas las herramientas disponibles hoy en día para conocer (y controlar, en caso de ser necesario) el comportamiento en red del menor. Por ejemplo, Google tiene su propio navegador para niños conocido como Kiddle, el cual muestra solo los resultados de búsqueda seguros, aprobados previamente por editores de Google.

Como consecuencia de la aplicabilidad del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), Kiddle informa en su declaración de privacidad que “no recopila ningún tipo de información de identificación personal” y que sus registros se eliminan cada 24 horas.

Tecnología en momentos concretos

Vigilar el uso apropiado de los nuevos gadgets es más sencillo si se está con el menor o, al menos, se controlan sus horarios de exposición a aplicaciones y nuevos devices. Reglas como: se estudia sin el móvil, solo se usa la tableta media hora antes de cenar –y con los deberes hechos– o el ordenador se enciende en presencia de un adulto pueden ayudar a la educación online del niño.

La comunicación y el ejemplo, las reglas de oro

Dos de los mayores aprendizajes de la vida son “no hagas a los demás lo que no quieres que te hagan a ti” y “no actúes a espaldas de nadie”. Si pensamos un momento en estas dos frases encontraremos su aplicación en la vida real. “Lo que no se hace o dice en persona no debería hacerse o decirse en la red”.

Enseñarles esto a los menores es fundamental, ya que les hará ver que si no se esconden ante un determinado contexto en la vida, tampoco deberían hacerlo cuando navegan por internet delante de un adulto. Además, es bueno para que entiendan que si no mantienen una determinada conversación con alguien (por cualquier razón) cara a cara, no deberían hacerlo a través de internet.

Por otro lado, los padres deben alentar a sus hijos a hablar con ellos. Esta es una buena práctica en la vida general, y cuando se trata de su vida online casi aún más. ¿Con quién hablan tus hij@s en red? ¿Qué páginas navegan? ¿A qué juegan y con quién? ¿Qué actividades hacen? Solo hay una manera de saberlo: preguntarles y tener una conversación sincera.

>> Consigue esta guía gratuita para saber los derechos RGPD de los menores

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.